lunes, agosto 08, 2011

Una carta escrita con el corazón


El domingo pasado cuando nos enteramos que Dios se había complacido de nuestro matrimonio y quiso bendecirnos con un bebé, también recibimos una noticia por parte de los doctores en la que parecía que no podíamos conservar con nosotros ese regalo.

Es complicado cuando algo destinado a ser un regalo y tu mayor felicidad, es convertido en  una sombra de preocupación y tristeza que te hace dudar de algunas cosas...

Fueron dos días llenos de angustías, exámenes y una enfermera de la que no recuerdo el nombre, hablando de tener que hacerme un legrado de urgencia. Fue una noche larga, sin nadie que nos asesorara ni nos diera una voz de aliento en aquel frío hospital, pero nuestra confianza estaba en Dios y en que su voluntad siempre se cumple.

En una de esas largas esperas, llenas de silencio y soledad; sin señal en el celular, mi corazón agobiado y lágrimas en mis ojos, un camillero del hospital se sentó a mi lado y en su celular colocó una hermosa canción (levanta tus manos - Danny berrios) que me inspiró a escribir lo siguiente:

Dios es mi escudo y mi estandarte.
Él me lleva por caminos seguros, me ha llamado su hija y me cobija con su manto de amor.
Él organiza lo que parece no tener arreglo y concede puestos de honor a sus hijos.
Jehová es mi protector, mi Padre y quién me sana.
Ha prometido no soltarme hasta que cumpla su propósito conmigo y luego me llevará a su lado.
Mi confianza está puesta en Jehová, Él no es hombre para arrepentirse ni hijo de hombre para mentir.
HA COLOCADO EN MI VIENTRE VIDA, y lo ha llenado de su amor y su bendición
porque él no se equivoca y todo lo que hace tiene un propósito;
Yo confío en Dios porque Él confió en mí para encomendarme cuidar y educar el milagro que se está gestando en mi vientre porque ha sido su voluntad.
Yo creo en Dios, porque soy su diseño, porque Él conoce mis fortalezas y debilidades y no me dará pruebas más grandes que mis fuerzas.
Yo creo en Dios, porque Él me tiene de su mano, me lleva en sus brazos y conoce mi camino antes de que yo fuese concebida.
Mis hijos son de Dios y Él no abandona ni desampara a sus hijos.
Padre ayúdame, yo confío en tí
No me desampares pues soy humana y cometo errores.
Soy imperfecta pero me perfecciono en tu amor, porque mi familia y yo somos de tí Señor.
No permitas que olvide que estos niños son prestados, y mucho menos que mi humaunidad trunque el propósito que tienes con ellos.
Amén.
Al terminar de escribir mi carta de confianza en Dios, levanté mi rostro lleno de lágrimas para hacer mi ultimo intento con el célular, me agobiaba estar rodeada de tanta gente y alejada de los mios, sin saber de ellos ni ellos de mi... Y allí, en la entrada de la sala de espera estaba él, el padre de mis hijos, buscandome, se acercó a mi, acarició mi mejilla y me dijo: "todo va a estar bien" ...

Cómo no he de confiar en Dios???